domingo, 11 de mayo de 2008

ACERCA DE LA LEALTAD

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la “lealtad” como el “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien”. La fidelidad a las personas o a las organizaciones es sin duda un atributo positivo, pero sólo lo es hasta el punto en que su cumplimiento no requiera sobrepasar ciertos límites.

Cuando Zapatero en la réplica a Rosa Díez en el pasado debate de investidura hizo referencia a la supuesta deslealtad de ésta hacia el partido que la vio nacer políticamente, obvió lo obvio. Claro que Rosa le ha sido desleal al PSOE, necesariamente había de ser así si quería seguir siendo leal a sí misma, si quería seguir siendo fiel a los principios y valores que hace muchos años la llevaron a esa organización. Rosa Díez no ha cambiado, dice lo mismo ahora que hace años, dice lo mismo en Madrid, que en Pamplona, ha sido el PSOE el que lo ha hecho, y muchos de sus antiguos compañeros los desleales, y no me refiero a los que disienten con ella en el fondo y en la forma, sino a los que piensan exactamente como ella, todos los que le mostraron en privado su apoyo, pero que son incapaces de retratarse y dar un paso al frente.

Este hecho nos debería llevar a realizar una reflexión. ¿Cuánto poder tiene una organización política sobre sus miembros, que es capaz de anular sus voluntades, de pervertir sus principios? ¿Cuántas razones habrán debido de buscar todos ellos en largas noches de insomnio para calmar sus conciencias? "Tiene razón pero se equivoca en la forma, ya llegarán tiempos mejores para cambiar la nefasta política de Zapatero sin debilitar a la organización"; "tiene mucho valor al dar el paso, pero sólo va a conseguir beneficiar a la derecha, y todo lo bueno que pueda conseguir, no merece la pena si la derecha gana"; "¿de qué sirve tener razón si el partido sale perdiendo?", "yo me iría con ella, posiblemente lo haré en el futuro, pero vamos a esperar a ver como se desarrollan las cosas, que si piso en falso, luego volver va a ser imposible"; "tiene mucho valor lo que ha hecho, pero yo ya me he ganado una posición en la política local, que me ha costado mucho, mi familia no tiene por que pagar el mantenimiento de mis principios, lo primero es lo primero"… Supongo que ésta y otras muchas ideas habrán pasado y seguirán pasando por la cabeza de muchos.

Pues efectivamente la organización tiene poder, el más importante quizá el poder de las sectas, el que acude a los sentimientos, a la emoción y no a la razón para desplegarse, el que transforma a los afiliados y militantes libres y reflexivos en fieles adeptos, en cofrades, en romeros, en forofos, el que acaba consiguiendo que sus miembros sientan a su partido como parte esencial de su experiencia vital, se es del PP o del PSOE como se es del Barça o del Madrid, del Oviedo o el Sporting, se cree en él como se cree en la virgen, y eso es para siempre, y está por encima de todo. Si los que mandan en el partido hacen algo que va contra sus ideales y principios, buscan la excusa para disculparlo, la del mal menor (por malo que sea siempre seria peor que ganaran los otros, ya pasará la racha, esta organización lleva un siglo viva, y lo seguirá estando cuando esto pase), la del bienpensado (quizá yo no tenga toda la información , dejemos mandar a los que mandan, que quizá yo no sepa lo que se cuece de verdad), la del disciplinado (yo no soy nadie para cuestionar las decisiones de la ejecutiva, ellos tienen la responsabilidad de acertar y equivocarse), la del que se autoengaña (yo estoy siendo muy crítico, tanto como ella, pero en la cocina, los trapos sucios se lavan en casa, ¡cómo se le ocurre hacer daño a nuestro partido!…), y, entre otras, la del de la tradición y honor familiar, (yo me iría, pero qué pensaría mi padre, o sea la de los Redondos y Gallardones). De este poder sin duda alguna hace mucha mayor gala el PSOE que el PP, y es que la historia de cada uno y las redes sociales tejidas por uno y otro a lo largo de los años son muy distintas.

En un segundo nivel, que afecta por igual al PSOE como al PP, está el poder material, el alimenticio diría yo, y es que hay mucha gente a la que dar de comer, y a todos nos han enseñado que con las cosas de comer no se juega. Hay que estar loco para poner en riesgo el cargo, la influencia conseguida tras largos años de compadreos en los pasillos, lealtades personales demostradas, los sapos tragados… La familia es lo primero, y los hijos no tienen porqué pagar el mantenimiento de los principios de los padres, y los treinta y tantos amigos y familiares que he colocado donde he podido tampoco, además, con lo bien que dan de comer los contratistas, lo bueno que está ese vino de setenta euros, lo cómodo que es el coche nuevo, y lo bien que me defiendo de la prensa, que me comen en la mano, con lo que me ha costado, ¿ahora lo voy a tirar todo por la borda por los principios, por el interés general?, ¡anda y que le den por saco al interés general!. En fin, que como ha dicho Rosa en muchas ocasiones, el que no ha hecho nada en la vida antes de la política y es cooptado por ésta, tiene muy difícil irse, y es capaz de matar a su madre por quedarse, y si hay que decir que donde dije diego digo digo, se dice y punto, que no será el primero que lo hace, y nadie los va a tildar de indignos.

El resultado de todo esto es simple: el sistema democrático que nos hemos dado, es imperfecto, es muy imperfecto, el interés general, la ideología, el sentido común, lo bueno para los ciudadanos, queda supeditado a lo que convenga al partido. El partido es lo primero, lo segundo y lo tercero, porque así lo sienten nuestros políticos y porque lo necesitan.

Pero la lealtad es otra cosa, lealtad a uno mismo, a lo que uno siempre ha defendido, a los derechos fundamentales, a los principios y valores morales, de esos leales hay pocos, y Rosa Díez, señor Rodríguez, ha demostrado serlo más que nadie. Estoy convencido de que, a diferencia de otros, duerme muy tranquila, sin ningún cargo de conciencia. (¿que eso que es?, otro día lo explicamos) .

6 comentarios:

pepe dijo...

Me parece un esfuerzo intelectual muy grande el que usted ha desarrollado. No obstante me asalta la pregunta ¿este país se merece gente como usted?

Sinceramente, me tomaré un tiempo para analizar su exposición y poder hacer una crítica constructiva, si procede.

Atentamente,

El guerrero del verbo.

Rocío dijo...

Cierto que la lealtad a uno mismo es la más difícil. Lo cómodo es: "estos son mis principios... y si no le gustan...tengo otros" (o algo así, las citas a medias son mi especialidad). De ahí el mérito de tener principios honorables y además ser leal a ellos aunque no esté de moda.

Alicia dijo...

La lealtad a uno mismo es lo más importante, lo que hay que mantener intacto en el transcurso de la vida.
Tiene que ser muy fuerte y estar bien arraigada para que no se doblegue ante los honores públicos y el dinero.

Seguramente en sus comienzos todos los que dominan ahora la política nacional llegaron a ella animados por muy nobles principios, pero por desgracia son muy pocos los que los han mantenido contra viento y marea. Así nos va.

UPyD dijo...

Cuando hablas de Liberales Paco, a qué clase de liberales, hay que tener cuidado pues Esperanza Aguirre y su clan habla de Liberal-conservador, y simpatizantes del PP los más rancio ven en UPYD un àrtido que tiene las coincidencias que antes has detallado con el PP y creen que va a ser su partido y están equivocados
por supuesto, pues cuando hablan de conservadores siempre están metiendo a la Iglesia Romana, espero que se lean el programa del partido. Está claro qye hay cristianos de base
y de hecho tengo amigos que me preguntan sobre este partido,
que están de acuerdo con el laicismo
y contrarios a la Jerarquía de la Iglesia
Católica y creo que son miles de ellos, dicen que son como apestados no son tolerados por la Jerarquía Católica y se creen rechazados por un partido como este, qué se les puede
explicar a estos ciudadanos? espero que sigas escribiendo superior.
Un saludo andres

Anónimo dijo...

Soy Bieito, bien podías hacer unos desarrollos más breves y de forma más habitual.

Un abrazo

José Luis Martínez Hens dijo...

Que no pare el blog...