miércoles, 15 de diciembre de 2010

UPyD, el partido viagra

En las ocasiones en que conseguimos despertar el interés de los periodistas en el ámbito local y nuestros candidatos y representantes tienen la oportunidad de expresarse y ser entrevistados, resulta inevitable la pregunta acerca de si pretendemos constituirnos como el partido bisagra que pueda resultar clave para garantizar la gobernabilidad municipal, y completar la mayoría necesaria para lograr la estabilidad política en aquellas corporaciones en que los resultados electorales no arrojen mayorías absolutas.

También resulta inevitable que nos pregunten a quién vamos a apoyar en caso de empate y si estamos dispuestos a pactar y entrar a formar parte de los gobiernos municipales.

No nos cansaremos de decir que UPyD en ninguno de los ámbitos donde concurramos a las elecciones y obtengamos representación pactaremos la entrada en el gobierno, que cualquier pacto de gobierno estaría supeditado a la aceptación de nuestros planteamientos centrales de índole nacional, fundamentalmente el relativo a la reforma de la ley electoral, algo que suponemos que ni PP ni PSOE estarán dispuestos a aceptar a cambio de una alcaldía.

Por tanto votaremos las propuestas una a una y acabaremos apoyando a uno u otro partido indistintamente en función de que lo que defienda nos parezca que redunda en beneficio de los ciudadanos o no.

Por lo tanto de partido bisagra nada, más bien partido viagra. Que nadie olvide que hemos nacido para revitalizar la política, para fortalecer la cosa pública, para regenerar la democracia, para devolver a los servidores públicos la dignidad perdida, a recordarles que sólo deben trabajar para los ciudadanos, no para los partidos, y sobre todo para recuperar la confianza perdida en los políticos, esos que hace ya mucho tiempo que han dejado de comportarse con sentido de Estado, con generosidad y amplitud de miras, para convertirse en una casta justamente repudiada por la ciudadanía, que confunde el interés general con el interés del partido cuando no el suyo propio.

Ya sabíamos que éramos el partido erótico por nuestra transparencia y porque todo lo pagamos a escote, pero considerando que hemos venido para revitalizar, fortalecer, regenerar, devolver la dignidad y recuperar la confianza perdida, y sobre todo que andamos por el panorama político nacional con la cabeza muy alta, no andan muy perdidos los que pretenden vernos como el partido viagra.