lunes, 8 de julio de 2013

PRIMARIAS CLIENTELARES

Que la democracia española está gravemente enferma ya no lo duda nadie. El CIS se encarga de recordarnos mes a mes que el distanciamiento entre los ciudadanos y sus políticos se agranda, y éstos no sólo ya no son percibidos como servidores públicos que resuelven problemas, sino como uno de sus mayores de ellos.

Pretender una democracia representativa de calidad instrumentada a través de partidos políticos sin democracia interna es una auténtica ingenuidad. Y claro que es el déficit de democracia en el interior de los partidos una de las principales causas de esta situación.

Los dos grandes partidos han articulado mecanismos de autodefensa perfectamente diseñados para su perpetuación. Este sistema no se basa en la ideología, ni en las ideas, ni en el proyecto político, ni en la capacidad de personas, ni en nada que pudiéramos considerar moralmente defendible. Se basa única y exclusivamente en el clientelismo, en el trafico de favores, en la compraventa de expectativas personales, en el intercambio de poderes y micropoderes, en el reparto de influencias, en el “apóyame en esto, que yo te apoyaré en lo otro”, en el “acuérdate de mí”, o el “acuérdate de aquello”…

El circo que el socialismo andaluz nos está brindando estos días es una prueba palpable de esta situación. Resulta bochornoso ver a Luis Plana mendigar avales y pedir que le abran las sedes socialistas para montar reuniones y organizar su candidatura o a José Antonio Rodríguez clamar desde su atalaya de tuiter a sus seguidores las firmas necesarias, pero lo más bochornoso es observar el despliegue mediático montado por el aparato socialista en torno a la “jóvena” Susana, arropada en su presentación por 800 estómagos agradecidos o por agradecer y 200 palmeros mediáticos y no mediáticos.

Es un insulto a la inteligencia pensar que la mejor opción para el PSOE y para Andalucía es una treintañera que necesitó 10 años para acabar la licenciatura de Derecho, sin ningún tipo de experiencia laboral en el mundo real, sin haber pagado ni cobrado una nómina ganada en la calle y que lo único que ha demostrado hasta el momento es su gran capacidad de medrar en los vericuetos intestinales del partido político que está protagonizando uno de los mayores fraudes y robo de dinero público de la historia de España, cuyo mentor acabará sentado en el banquillo.

Pero sobre todo es un insulto a los militantes de base del PSOE-A que lo son por convicción ideológica y no por mantener un carguito (que no sé si hay alguno, quiero pensar que sí, que muchos….), y un insulto a los ciudadanos andaluces, votar para la Secretaría General del partido y de la candidatura a la Presidencia de la Junta de Andalucía, no al más preparado y capaz, que sin duda es Luis Planas, o al más renovador, que sin duda es José Antonio Rodríguez, sino a la ungida por un preimputado.

Porque es evidente que los militantes que voten a Susana Diaz no lo harán pensando en que sea lo mejor para su partido y para Andalucía, sino en sus intereses personales. Votarán pensando clientelarmente, porque ese voto no es para ellos más que la moneda con la que pagar el derecho a seguir gozando de la simpatía del aparato necesaria para mantener ese carguito, ese sueldo o esa cota de poder. Éste es el cáncer del clientelismo, sus síntomas y sus consecuencias.







En el Partido Popular, impera su pragmatismo, la concepción cuasi empresarial del partido, la dedocracia. Esa ausencia de democracia interna resulta menos insultante que la apariencia de democracia interna socialista y quizá menos dañina para la democracia. El PP no engaña a nadie, no defrauda a nadie, no crea falsas expectativas, no disimula, no cree en la democracia interna. El PSOE tampoco, pero se niegan a reconocerlo y montan todo un circo con presentadores, algunos trapecistas, muchos payasos y un público entregado con entrada libre, bocata y cerveza, para hacernos creer lo contrario. Porque el PSOE nos insulta permanentemente, considera a los ciudadanos menores de edad y merecedores de ningún respeto.

Nada de esto sería importante si no estuviéramos hablando del principal partido de Andalucía, el que lleva más de 30 años marcando su paso, el que nos ha traído hasta aquí, hasta este 37% de paro y que sigue empeñado en que de aquí no salgamos.

Y no, no somos todos iguales, y si alguien lo sigue pensando, que le eche un vistazo a los estatutos de Unión, Progreso y Democracia (http://www.upyd.es/contenidos/secciones/371/Estatutos).



2 comentarios:

Juan Carlos Ceballos Romero dijo...

Básicamente 3 puntualizaciones:
1. Creo de justicia reconocer que todo afiliado al PSOE ostenta "carguito".
2. No comparto tu opinión respecto a que todo afiliado/simpatizante del PP comparta o esté al cabo de la calle de esa filosofía interna del "medraje digital" que apuntas.
3. ¿En IU no hay primarias?

Corolario: quiero pensar que sí, pero sin caer en la credulidad... ¿llegado el momento de alcanzar cota de poder, ¿mantendría UPyD su cacareada democracia interna?
#deperdidosalrío.

Francisco José González dijo...

En el PSOE casi todos ostentan carguito, en el PP también, y están de acuerdo con el medraje digital atendiendo a la paz interna que parecen disfrutar, al menos por este asuno de la elección de sus dirigentes. En IU sí hay democracia interna, al menos sí la hay en relación con los dos anteriores. Lo votan en asamblea casi todo. En UPyD la hay, y lo que pueda pasar en el futuro ya veremos, quiero pensar que no cambiará. Por ahora los estatutos no contemplan la posibilidad de eludirla.